A Oscar Emilio Fernández no le alcanzará con una simple coartada para contrarrestar los certeros golpes que, gracias al rigor de la ciencia, le están asestando los investigadores que lo señalan como autor de una serie de violaciones a niñas. Ayer, la fiscala Adriana Giannoni recibió un informe lapidario desde Buenos Aires: hay un 99,9% de posibilidades que el ADN encontrado en las prendas de una de las pequeñas sea de Fernández, indicaron fuentes judiciales.

Así, a cuatro meses de que fue detenido, los expertos consideran que está prácticamente probada la participación del sospechoso en cinco casos. Y, además, están trabajando para reunir pruebas en un sexto episodio.

Ayer, fuentes cercanas a la investigación revelaron que está casi esclarecido el caso de B., quizás el más terrible que haya perpetrado el violador serial.

La mañana del 28 de noviembre de 2008, la niña -de entonces siete años- fue encontrada cerca del puente Lucas Córdoba. Sus familiares habían denunciado la noche anterior que, en un barrio de Lastenia, la menor había subido a la bicicleta de un desconocido que le prometía llevarla a un lugar donde le entregaría juguetes. La descripción del caso hizo que los expertos, que ya conocían su modus operandi, se prepararan para lo peor. Y, por desgracia, sus presunciones fueron certeras.

B. estaba a metros del río Salí, maniatada y en estado de shock. Un hombre que pasaba por allí escuchó los sollozos de la pequeña y la descubrió entre unos pastizales.

Las terribles lesiones que había sufrido hicieron que los médicos temieron por su vida. Varias semanas permaneció la pequeña en el Hospital de Niños hasta que logró recuperarse.

El caso de B., como los demás, permaneció en la oficina de Autores Desconocidos hasta que los investigadores lograron dar con Fernández. A mediados del año pasado, el hombre fue juzgado -junto a otros dos muchachos- en otra causa sobre abuso sexual.

Dos amigas aseguraban que, en 2007, el grupo las había drogado en un boliche, las había llevado a una casa de El Manantial y allí las había sometido sexualmente. Tras un polémico debate, la sala VI de la Cámara Penal absolvió a Fernández y a los otros dos muchachos por falta de pruebas.

Luego, el sospechoso fue detenido en septiembre del año pasado. En sucesivos estudios genéticos, se demostró que su participación estaba acreditada en un 99,9% en cuatro casos. Ayer, la fiscala Giannoni recibió la prueba contundente del quinto caso (el de B).

Además, a Fernández se le imputa otro ataque, perpetrado en febrero de 2008 en la zona sur de la capital. Hasta ahora, los investigadores no pudieron obtener pruebas que comprometan al individuo. Aunque sí tienen otras evidencias que, según ellos, son un fuerte indicio de su participación en el hecho.